Los tibios tienen el poder.
Los tibios tienen el poder.
Los votantes de Fajardo son consientes que el futuro patrio está
en sus manos; en su mayoría son gente de clase media que con mucho esfuerzo se
han hecho profesionales, otros han triunfado en los negocios y esperan crecer más;
algunos de ellos han tenido la
oportunidad de visitar países del primer mundo y al regresar aspiran que su país
logre el milagro económico y social de alcanzar los estándares de bienestar que
ellos sueñan para el nuestro; los votantes tibios siguen a Fajardo con
convicción definitiva, no asisten a tumultuosas manifestaciones porque
consideran que no es necesario manifestar en público la certeza de sus convicciones.
Los tibios no esperan transformaciones sociales profundas
porque en su mayoría son hijos de padres responsables y trabajadores que se
esforzaron para que sus críos se educaran
y pudieran prosperar; no están interesados en subsidios para los más pobres
porque de niños no padecieron la indignidad de la pobreza.
El elector de fajardo es inteligente y metódico, no es
impulsivo y jamás toma decisiones bajo el influjo de fogosos discursos
emancipadores, el tibio por naturaleza es más reflexivo y sereno, ( por eso
perduran en los grupos wapssap ), no participan en paros y bloqueos, ni tampoco en expresiones públicas de apoyo o
rechazo a ningún gobierno por muy nefasto que sea, su situación económica está
controlada así se esté ahogando en un mar de deudas o propósitos por realizar.
El fajardista no tiene problemas en irse a ver ballenas cuando sus objetivos políticos sean derrotados porque bajo cualquier gobierno su potencial de subsistencia resiste cualquier iniciativa gubernamental de izquierda o de derecha, porque están convencidos que sus capacidades individuales de resistencia y emprendimiento seguirán intactas, son como las súper bacterias que ha padecido todos los ataques de izquierda y de derecha que solo ha logrado hacerlos más resistentes a cualquiera de los extremos.
En manos de estos colombianos está el futuro del país; son más
de un millón y solo se dejan ver a la salida de los concesionarios solicitando créditos
flexibles para adquirir el apartamento soñado o para comprar el plan turístico más
cómodo para ir a ver el mundial, sin la familia claro está, porque no alcanza
para tanto.

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